La agricultura búlgara puede revivir la industria textil

Author(s): Емил Иванов
Date: 17.05.2020      8021

Ya todos podemos ver que no está lejano el día en que seremos testigos de una reindustrialización a gran escala a nivel mundial, uno de los efectos y lecciones de la catástrofe epidemiológica causada por la Covid‑19. Esta transformación de amplio alcance sin duda también afectará a la industria textil. Permítanme recordar: hace años Europa descentralizó una gran parte de su industria textil (y de confección) y la trasladó al continente asiático. Durante el período de transición, Bulgaria actuó de manera aún más radical. Puso fin a su ganadería ovina, única en todos los aspectos, como fuente de lana, a la producción de cultivos fibrosos, así como a su industria textil.

Hay suficientes indicios de que Europa revisará su anterior decisión. Porque las deficiencias e imperfecciones de este proyecto quedaron expuestas con toda su fuerza durante la pandemia. La ruta de suministros desde Oriente resultó ser excesivamente larga e insegura. El punto clave que nos concierne es: ¿Aprovechará Bulgaria esta perspectiva, este horizonte, dará un paso proactivo? ¿Atraerá el interés de la inversión extranjera? Para responder a estas preguntas, ante todo deben estructurarse los objetivos, y a un ritmo acelerado, debe elegirse un modelo de negocio junto con opciones para su financiación. Hay dos opciones. La primera: que Bulgaria forme un recurso de materia prima lo suficientemente significativo –lana, algodón, seda, lino, cáñamo– y lo comercialice en el mercado exterior. La segunda: que la materia prima sea utilizada en el país en forma de telas y prendas de vestir, estando el producto final también orientado a la exportación.

Como es sabido, en un pasado no muy lejano la agricultura búlgara producía materia prima de calidad suficientemente alta para la bien desarrollada industria textil nacional. La ganadería ovina era el orgullo, la autoridad y la cara de nuestro sector ganadero. El Instituto de Ciencia Animal en Kostinbrod, el Instituto de Agricultura y Ganadería de Montaña en Troyan, el Instituto de Agricultura en Karnobat y la Universidad de Medicina Veterinaria en Stara Zagora modelaron en detalle su perfil y visión –cría, tecnologías de crianza, servicios veterinarios…

Continuemos con los cultivos fibrosos. La producción de algodón no fue un capricho exótico, sino una estrategia conceptual, exitosa según muchos indicadores. El Instituto de Investigación del Algodón y el Trigo Duro en Chirpan proporcionó el respaldo científico para esta importante producción. El lino, el cáñamo y la sericultura fueron una presencia real en la producción agrícola búlgara y, en esta capacidad, participaron en la mezcla de recursos de nuestra industria textil, que para su época estaba en un nivel técnico suficientemente alto. Por ejemplo: los combinados textiles en Gabrovo, Sliven, Sofía y muchos otros lugares.

Pocos dirán que estos aspectos destacados del pasado reciente de ninguna manera evocarán ternura y nostalgia en los círculos de gobierno. Y esto es bastante natural, ¡ya que no puede ocurrir una repetición de los eventos! Las analogías, comparaciones y recuerdos en el entorno político y empresarial actual no tienen valor capital; no pueden motivar y estimular el interés.

El reinicio de la producción de materias primas y de productos textiles finales es sin duda un tema complejo. Si el equipo de gobierno actual decide que Bulgaria puede unirse al gran negocio que de hecho es la industria textil a nivel europeo, necesariamente debe reajustar parte del modelo de la producción agrícola actual. Esto presupone reducir el flagrante desequilibrio y desproporción entre la producción de cereales y los demás subsectores. Con toda probabilidad será necesario encontrar socios de inversión para restaurar la capacidad tecnológica de las empresas textiles. Se necesitarán líneas financieras para revitalizar la ganadería ovina y la producción de las demás materias primas. En otras palabras: además de dinero, se requerirá capacidad profesional, experiencia y competencias. Es decir – una nueva dinámica, proyectada con razón, intelecto y previsión.

No faltan analistas que afirman que el desafío – revivir el negocio textil a una nueva vida con la ayuda de la agricultura – es una gran oportunidad para nuestra economía. El mercado europeo está "hambriento" de textiles de calidad. La estabilidad, intensidad y sostenibilidad de este segmento industrial estratégico son de un valor muy alto – es capaz de generar un alto margen de beneficio y de crear nuevos puestos de trabajo. ¡Una alternativa real para el regreso de algunos de los trabajadores migrantes búlgaros que están recogiendo fresas por toda Europa!

No olvidemos: la agricultura es un sistema robusto y fuerte. ¡Una ventaja importante que debe interpretarse correctamente y usarse con sabiduría y racionalidad!