Resumen
Phytophthora infestans es un oomiceto altamente agresivo que causa el tizón tardío de la papa – una de las enfermedades más destructivas en la agricultura. El patógeno tiene un ciclo de infección muy corto, esporulación masiva y puede destruir cultivos en 7–10 días en condiciones de clima húmedo y fresco. Se caracteriza por un alto potencial evolutivo, un modo dual de reproducción y resistencia a varios fungicidas. El control se basa en una combinación de buenas prácticas agronómicas, fungicidas, modelos de pronóstico y variedades resistentes.
El tizón tardío de la papa, causado por el oomiceto Phytophthora infestans, es una de las enfermedades más significativas en la historia de la agricultura. El patógeno es conocido por su capacidad de destruir cultivos enteros en cuestión de días y por su inmenso impacto en la sociedad – el ejemplo más dramático es la Hambruna Irlandesa de 1845–1852, cuando millones de personas murieron o emigraron como resultado de las fallidas cosechas de papa. La enfermedad apareció en América del Norte en 1843, y solo dos años después llegó a Europa, donde las condiciones — clima fresco y húmedo, cultivo de papa en monocultivo y falta de variedades resistentes — permitieron que el patógeno se propagara a una velocidad sin precedentes (Yuen, 2021; Nowicki et al., 2012).
La capacidad de Ph. infestans para destruir cultivos enteros en cuestión de días se debe a su ciclo de infección extremadamente corto. Los esporangios se producen en masa en las hojas, se diseminan por el viento y la lluvia, y pueden causar nuevas infecciones en 3–4 días. En condiciones favorables — alta humedad y temperaturas moderadas — el cultivo entero puede perecer en 7–10 días (Nowicki et al., 2012; Arora et al., 2014). Esta característica biológica convierte al patógeno en un „motor epidemiológico“ ideal, que en 1845–1852 condujo a la catástrofe agrícola más grave en la historia europea – la Hambruna Irlandesa (Yuen, 2021).
Las consecuencias sociales fueron tan profundas que la estructura demográfica de Irlanda quedó alterada permanentemente — la población nunca volvió a alcanzar los niveles anteriores a la hambruna (Yuen, 2021).
Ph. infestans es un oomiceto perteneciente al grupo de microorganismos eucariotas relacionados con las algas pardas, y no con los hongos verdaderos (Arora et al., 2014). Esta característica explica por qué muchos fungicidas clásicos son ineficaces contra él. El patógeno se reproduce tanto asexual como sexualmente, lo que le otorga un potencial evolutivo excepcionalmente alto. Los esporangios asexuales se producen en masa en las hojas y pueden infectar nuevas plantas en 3–4 días. A temperaturas más bajas, los esporangios liberan zoosporas móviles, que se desplazan en una película de agua y causan nuevas infecciones (Nowicki et al., 2012). Cuando ambos tipos de apareamiento – A1 y A2 – están presentes, se forman oosporas, que sobreviven durante años en el suelo y sirven como inóculo primario en temporadas posteriores (Arora et al., 2014; Njoroge et al., 2019).
Desde la década de 1980, se ha observado una distribución generalizada del tipo de apareamiento A2 en muchas regiones, lo que ha llevado a la aparición de genotipos más agresivos, un ciclo de vida más corto y una mayor resistencia a los fungicidas. Los primeros síntomas son lesiones de color verde pálido, empapadas de agua, en las hojas, que rápidamente se oscurecen (Figura 1). En el envés aparece un crecimiento blanco de esporangióforos. Los tallos desarrollan lesiones marrones alargadas y se rompen fácilmente. En condiciones favorables, todo el follaje puede morir en una semana. En los tubérculos, se desarrollan lesiones de color gris plomo, formando necrosis de color marrón oxidado en el interior. A menudo, bacterias secundarias causan pudrición blanda en el almacenamiento (Kromann et al., 2008; Arora et al., 2014; Coomber et al., 2024).

Figura 1. Síntomas del tizón tardío de la papa
El desarrollo de la enfermedad depende en gran medida de la humedad, las lluvias y las temperaturas. La esporulación ocurre principalmente durante la noche, mientras que la luz la suprime (Kim y Mutschler, 2006; Arora et al., 2014).
Se han desarrollado numerosos modelos de pronóstico – Beaumont, BLITECAST, NegFry – que permiten optimizar las aplicaciones de fungicidas y reducir costos (Yuen, 2021).
Las medidas integradas de control de la enfermedad incluyen:
Medidas agronómicas
Las prácticas agronómicas son la primera línea de defensa y juegan un papel clave en la reducción del inóculo primario. Las oosporas pueden sobrevivir durante años y causar infecciones tempranas, incluso en tallos subterráneos — un fenómeno observado en Escandinavia (Yuen, 2021). Por lo tanto, es de vital importancia: destruir los restos de plantas; evitar el cultivo de papa en el mismo lugar; eliminar las plantas voluntarias de temporadas anteriores. Las rotaciones cortas aumentan el riesgo de acumulación de oosporas. Se recomienda un mínimo de 3–4 años sin papa en el mismo campo (Arora et al., 2014). Buen drenaje del suelo — el agua libre es crítica para las zoosporas. Evitar la fertilización excesiva con nitrógeno — estimula un follaje tierno y susceptible. Plantar material de semilla certificado y sano (May y Ristaino, 2004).
Medidas químicas
La protección química sigue siendo un elemento clave en el manejo de la enfermedad, especialmente en regiones de alta humedad. Fungicidas de contacto - se usan al inicio de la temporada cuando el riesgo es menor: ditiocarbamatos (mancozeb), clorotalonil. Previenen la infección pero no curan los tejidos ya infectados. Fungicidas sistémicos y sistémicos de contacto - se usan bajo mayor riesgo o ante la aparición de los primeros síntomas: fenilamidas (metalaxil), cimoxanilo, dimetomorf, mandipropamida, fluazinam, ciazofamida, fosetil-aluminio (Arora et al., 2014). El metalaxil es extremadamente efectivo, pero la resistencia se desarrolla rápidamente — en algunas regiones, más del 60% de los aislados son resistentes (Arora et al., 2014).
Los productos adecuados para el control de la enfermedad son: RIDOMIL GOLD R WG (metalaxil-M – 20 g/kg oxicloruro de cobre – 141.9 g/kg) - 500 g/ha, SIVAR GOLD (fosfonatos de potasio - 255 g/l + azoxistrobina - 62.5 g/l) - 300 ml de producto/ha, FUNGURAN OH 50 WP (77% hidróxido de cobre (50% Cu)) - 150 g/ha, CYMbal 45 WG (cimoxanilo – 450 g/kg) - 25 g/ha, VITENE TRIPLO R (cimoxanilo – 28.5 g/kg fosetil-aluminio – 300 g/kg Cobre – 160 g/kg (presente en forma de oxicloruro de cobre)) - 400 - 450 g/ha.
Modelos de pronóstico
Modelos como Beaumont, BLITECAST, NegFry y JHULSACAST permiten optimizar las aplicaciones de pulverización (Yuen, 2021). Utilizan: temperatura, humedad, duración de la humectación foliar, precipitaciones. Esto reduce el número de tratamientos innecesarios y previene vacíos que podrían conducir a la destrucción total del cultivo.
Medidas biológicas
Los agentes biológicos tienen potencial, pero su eficacia en campo es limitada.
Microorganismos antagonistas: Trichoderma spp., Pseudomonas spp., Bacillus spp. muestran inhibición del patógeno en condiciones de laboratorio, pero los resultados en campo son inconsistentes (Gupta et al., 2004; Arora et al., 2014).
El tizón tardío sigue siendo uno de los mayores desafíos en la producción de papa. El patógeno es extremadamente dinámico, evoluciona rápidamente y supera tanto las barreras genéticas como las químicas. La combinación de investigación molecular, variedades resistentes, sistemas de pronóstico y prácticas integradas es la clave para un manejo sostenible de la enfermedad. Hoy en día, Ph. infestans sigue siendo una amenaza global. En muchos países, la papa es un alimento básico, y el patógeno continúa adaptándose, desarrollando nuevas razas y superando la resistencia de las variedades y los fungicidas. Su potencial evolutivo es tan alto que incluso los estudios genéticos modernos muestran: los aislados históricos del siglo XIX ya poseían efectores capaces de superar los genes R, que los fitomejoradores solo introdujeron en el siglo XX (Liu et al., 2005; Coomber et al., 2024).
Más sobre el tema:
Referencias
- Arora, R. K., Sharma, S., & Singh, B. P. (2014). Late blight disease of potato and its management. Potato Journal, 41(1), 16.
- Coomber, A., Saville, A., & Ristaino, J.B. (2024). Evolution of Phytophthora infestans on its potato host since the Irish potato famine. Nature Communications, 15, 6488.
- Gupta H, Singh BP and Mohan J (2004) Biocontrol of late blight of potato. Potato J 31: 39-42
- Kim, M. J., and Mutschler, M. A. 2006. Characterization of late blight resistance derived from Solanum pimpinellifolium L3708 against multiple isolates of the pathogen Phytophthora infestans. J. Am. Soc. Hortic. Sci. 131:637-645.
- Kromann P, Taipe A, Andrade-Piedra JL, Munk L and Forbes GA (2008) Pre-emergence infection of potato sprouts by Phytophthora infestans in the highlands tropics of Ecuador. Plant Dis 92: 569-74
- Liu, Z., Bos, J. I. B., Armstrong, M., Whisson, S. C., da Cunha, L., TortoAlalibo, T., Win, J., Avrova, A. O., Wright, F., Birch, P. R. J., and Kamoun, S. 2005. Patterns of diversifying selection in the phytotoxin-like scr74 gene family of Phytophthora infestans. Mol. Biol. Evol. 22:659-672.
- May KJ and Ristaino JB (2004) Identity of the mtDNA haplotype(s) of Phytophthora infestans in historical specimens from the Irish potato famine. Mycol Res 108: 471-79
- Njoroge, A. W., Andersson, B., Lees, A. K., Mutai, C., Forbes, G. A., Yuen, J. E., & Pelle, R. (2019). Genotyping of Phytophthora infestans in eastern Africa reveals a dominating invasive European lineage. Phytopathology, 109(4), 670–680. https://doi.org/10.1094/ PHYTO-07-18-0234-R.
- Nowicki, M., Foolad, M.R., Nowakowska, M., & Kozik, E.U. (2012). Potato and tomato late blight caused by Phytophthora infestans: An overview of pathology and resistance breeding. Plant Disease, 96(1), 4–17.
- Rana RK, Sharma N, Arya S, Singh BP, Kadian MS, Chaturvedi R and Pandey SK (2013) Tackling moisture stress with drought-tolerant potato (Solanum tuberosum) varieties: Perception of Karnataka farmers. Indian J Agric Sci 83(2): 216-22
- Yuen, J. (2021). Pathogens which threaten food security: Phytophthora infestans, the potato late blight pathogen. Food Security, 13, 247–253.
- Yuen, J. E., & Andersson, B. (2013). What is the evidence for sexual reproduction of Phytophthora infestans in Europe? Plant Pathology, 62, 485–491. https://doi.org/10.1111/j.1365-3059.2012.02685.x.